- Quisiera agradecer
públicamente el favor recibido a través de "Manolo" con mi madre.
El
pasado día 15 de octubre le realizaron unos análisis
de
rutina, encontrándose previamente bien, para acudir a revisión con el médico
de atención primaria. Ese mismo día, me llamaron del laboratorio, yo soy
también médico, pues la analítica era desastrosa, con una anemia muy
importante ( 2.000.000 de hematíes, hemoglobina de 6 y hermatocrito de 14 ),
afectación de los resultados de glucosa, ácido úrico, hierro, etc., sin
tener ninguna enfermedad que lo justificara. Me aconsejaron que acudiera
inmediatamente a un hematólogo y a un oncólogo ya que lo más probable era un
carcinoma de cólon y que estuviera sangrando.
Rápidamente
me fui al Hospital y hablé con varios médicos quienes se inclinaban a esa
sospecha y dada la edad de mi madre, 78 años, no era subsidaria de ningún
protocolo quirúrgico sino sólo de tratamiento paliativo.
Empecé a
rezar, como hago cada día, la oración a Manolo y se me vino a la cabeza el
nombre de un internista que conocía cuando yo estudiaba.
Acudí a
él y me dio la misma información pero quería verla primero.
Se
solicitaron pruebas para confirmarlo y durante dos días hasta que tuve los
resultados me encomendé a él.
El día 7
de noviembre fuimos a recoger los resultados y todo el estudio era
absolutamente normal. Se puso tratamiento con hierro exclusivamente. El
pasado 5 de diciembre, solo un mes más tarde, la analítica denota una cifra
de glóbulos rojos de 4.23 millones, hemoglobina de 12 y hermatocrito de 27.
El resto de resultados es normal.
Quiero
agradecer el favor obtenido. Mi madre se encuentra fenomenal y sé
fehacientemente que ha sido su intercesión la responsable.
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- Es la
segunda vez que Manuel Aparici hace favores en mi salud.
He
sufrido dolores de cólico nefrítico con dolores abdominales, con fiebre,
aparición de estreñimiento, casi parálisis intestinal. Todo pasó en Semana
Santa; mis médicos de vacaciones. Imploré la ayuda de Manuel y en
veinticuatro o veintisiete horas comenzó toda mi mejoría disfrutando de casi
normalidad; noté que se alejaban todas las complicaciones. Así paso y así lo
cuento. Envío donativo para la Causa y seguiré haciendo donaciones
(Pascual
Serrano Moreno).
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-
Encomiendo a su intercesión todos mis problemas y los de mi familia.
Recientemente le he pedido por la operación de cataratas de una hermana mía,
con problemas, pero afortunadamente va muy bien... Y envía donativo
(Carmen
Fernández).
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- Os escribo esta nota para dar
testimonio de tres favores que hemos recibido de mi tío Manolo.
No puedo dejar de hacerlo porque
las circunstancias de los hechos que voy a tratar de narrar eran de extrema
gravedad y por tanto mi familia se sentía bastante angustiada.
El pasado mes de Mayo
diagnosticaron a mi hermana Elena un tumor cerebral por lo que se tuvo que
someter a una intervención quirúrgica de urgencia.
El tumor ocupaba una extensa
área del cerebro y después de extraído se comprobó que el peso y el tamaño,
según los médicos, era fuera de lo común.
El diagnóstico tanto en lo que
se refiere a la operación quirúrgica como, si salía de la misma, al
postoperatorio era bastante negativo, a lo que se añadía la preocupación, si
eran superadas estas fases, de las posibles secuelas que pudieran quedar.
Pese a la situación de alarma y
extrema gravedad que de improviso se presentaba confiaba que, como siempre
en situaciones importantes, mi tío nos ayudaría.
Ya han pasado varios meses desde
la operación, que resultó un éxito, dando de alta en el hospital a mi
hermana mucho antes de lo previsto al ser superado el periodo de
postoperatorio con rapidez, sin problemas y después del tiempo transcurrido
parece que no quedan secuelas.
El segundo favor lo he recibido
yo personalmente. El pasado mes de diciembre me realizaron una angioplastia
al padecer de una angina de pecho inestable.
Estas intervenciones se realizan
con anestesia local por lo que pude estar escuchando lo que se hablaba por
parte de los médicos durante la misma y al mismo tiempo estos se dirigían a
mí para informarme de la situación y solicitar mi autorización para realizar
actuaciones de mayor riesgo en caso necesario.
El caso es que cuando llegaron
con el catéter al corazón se encontraron con diversas arterias obstruidas y
un pequeño infarto. Dos de las arterias tenían una obstrucción total.
El médico me informó de la
situación y me dijo que iba a ser muy difícil pasar la guía por las arterias
dado el grado de obstrucción, pero que si yo lo autorizaba podía intentarlo.
Lo intentó y resultó un éxito,
pasó la guía y en una arteria pudo ponerme un stent (muelle) y en la otra
pudo ensancharla un poco inflando un globo.
Debía de ser bastante difícil
hacer lo que hizo el médico porque cuando consiguió pasar la guía recibió un
torrente de efusivas felicitaciones de su equipo ante la habilidad que había
demostrado ante una situación que consideraban complicada.
Las arterias sometidas a este
tipo de intervenciones tienen una probabilidad elevada de volverse a
obstruir antes de haber pasado los seis primeros meses. En mi caso por las
características de las arterias intervenidas y por otros problemas, la
probabilidades de nueva obstrucción son sensiblemente más elevadas. Ya han
pasado diez meses y de momento no se han vuelto a obstruir.
El tercer favor no lo puedo
puedo detallar, pero las circunstancias en las que se desarrolló le han
podido salvar la vida "in extremis" a mi hija Emma.
Teniendo a Manolo tan cerca y
con la influencia que tiene que tener allí arriba, ante este tipo de
situaciones me pongo muy pesado con mi tío para que nos eche una mano y
siempre lo hace.
En esta ocasión, dada la
naturaleza e importancia de los favores que hemos recibido de
él, no
puedo dejar de hacerlos públicos porque es de justicia y estoy seguro que
igual que ha echo con nosotros hará con todos los que necesiten su ayuda.
Hemos recibido otros favores de
otra naturaleza, pero también importantes para nosotros, que no voy a
relatar para no hacer demasiado larga esta carta.
Quiero aprovechar la ocasión
para agradeceros a todas las personas que estáis haciendo posible el proceso
de beatificación el espléndido e ingente trabajo que habéis realizado.
El agradecimiento no es sólo por
el hecho de que gracias a vosotros se esté siguiendo la causa de
beatificación que en estos momentos está en Roma, lo que sería más que
suficiente para el mismo, sino por algo que las personas que vivimos cerca
de él en sus horas de enfermedad no podemos olvidar.
A medida que fueron pasando los
años de la enfermedad de Manolo las visitas de los que habían convivido con
él empezaron a hacerse menos frecuentes y se quejaba de que sus jóvenes le
habían abandonado.
Me imagino a mi tío allí arriba
con esa sonrisa que todos los que le conocimos no podremos olvidar, al ver
que no solo no le habían abandonado sino que han trabajado dura y
acertadamente durante décadas para que su vida sea un ejemplo para todos.
Esa sonrisa irrepetible que
llenaba el alma del que la veía y que gracias a vosotros debe iluminar ahora
su cara es la que me mueve a agradeceros vuestro esfuerzo.
Recibid un cordial saludo
(Rafael Aparici).
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Cercedilla, 14 de Julio de 2004
El día 26 de abril del presente
año, sufrí una caída, sin una explicación lógica, en la que se me partió la
base del húmero derecho con fractura desplazada y otras complicaciones. El
suceso acaeció en el aparcamiento de una gasolinera, situada en la carretera
de Navacerrada a Villalba, cerca de una rotonda que desvía a Collado
Villalba. Ante la imposibilidad de poder moverme, ya que el brazo quedó
totalmente inhábil para todo movimiento, acudió la Cruz Roja, siendo
atendido con vendajes como primera cura de emergencia para inmovilizar el
miembro. Los dolores eran espantosos por lo que me inyectaron un calmante y
me trasladaron al Hospital El Escorial. A la vista de las radiografías me
programaron para operar; al no disponer de quirófanos ni de cirujanos
suficientes para atender todas las urgencias fui hospitalizado a la espera
de poderme operar. La intervención quirúrgica la realizó el Dr. Carretero el
viernes día 30 al mediodía. La operación duró aproximadamente una hora, pero
por causas que desconozco y que no se me facilitaron estuve al borde de la
muerte, circunstancia que viví conscientemente por los comentarios nerviosos
de los asistentes y el fatídico silbido uniforme de encefalograma plano; en
esos momentos me encomendé a Dios aceptando la muerte, si bien al recordar a
mi mujer, Rosa, supliqué para no abandonarla. En esos momentos empecé a
recuperar la respiración y la visión. Como notaba un agudísimo dolor el el
aparato urinario pedí a los sanitarios que me explicaran la causa: sin
muchos detalles me indicaron que les había costado mucho ponerme la sonda.
Supliqué el que me la quitaran, ya que no podía soportar el dolor; indecisos
me dijeron que no podían hacerlo ellos, porque los urólogos ya se habían
marchado. Yo insistí en que bajo mi responsabilidad retirasen la sonda. Al
final accedieron y la hemorragia fue enorme. Ya estaban en localizar otro
helicóptero para trasladarme a otro hospital, cuando apareció un urólogo que
me taponó nuevamente la uretra. El tiempo total entre la intervención y
complicaciones fue de 6 horas. Estuve hospitalizado hasta el 4 de mayo; el
día anterior vino un urólogo quien mandó quitarme la sonda. Durante
todos estos días y diez días más, ya en mi domicilio, en total 16 días de
continuas micciones sanguinolentas y con derrame de sangre al final, al
principio y en todo momento, sentado en mi mesa de trabajo, vi la estampa
editada para la causa de canonización de Manuel Aparici; con gran fe y
confianza me encomendé a él para que cesara el tormento en que me veía
inmerso y a la hora y media de habérselo pedido, desaparecieron de
forma total y sin residuos las hemorragias y micciones sanguinolentas. Desde
entonces, hace ya dos meses, jamás se ha vuelto ha repetir. La inmediatez
entre la petición y la absoluta curación deja patente la intercesión
milagrosa de este apóstol seglar y ejemplar sacerdote, Manuel Aparici
Navarro. Adjunto por si pudiera servir como testimonio de mi narración una
de las múltiples radiografías. Que el señor nos conceda ver pronto
reconocidas las virtudes y santidad de nuestro Capitán de Peregrinos (Juan
José Alonso Escalona).
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Un entrañable amigo nuestro,
antiguo dirigente de Acción Católica y que conoció a Manuel Aparici, nos
escribe. Y de su carta copiamos:
"A Manolo le pido el milagro de
la reconversión de mis hijos. Pues bien, uno de ellos me dice que
contemplando el Cristo de Berruguete en la Catedral de Oviedo quedó tan
impresionado que se confesó y volvió a la Fe. Pero ¿sería un milagro de
nuestro querido e inolvidable Manolo?".
Sí, querido amigo: seguramente
es una gracia muy grande que el Señor te ha concedido por intercesión de su
Siervo.
Sigue insistiendo en tu
petición, para que se complete vuestra alegría. Nos unimos a vosotros en la
plegaria, y pedimos que se unan también nuestros lectores.
________________________________________________
Entre el 31 de marzo y el 5 de
junio de 2003, una prima mía de 76 años, estuvo hospitalizada y gravemente
enferma, como consecuencia de una crisis de insuficiencia valvular aórtica,
con edema generalizado que provocó una operación de válvula aórtica y, sobre
todo, por complicaciones en el postoperatorio como insuficiencia renal
severa, dos cuadros de neumonía -uno de ellos severo que exigió la
intubación y la respiración asistida de la paciente, durante dos semanas-,
una úlcera gástrica sangrante, problemas de hipotensión y un cuadro de
fibrilación auricular, que fue corregido mediante una cardioversión.
Los días de mayor gravedad
fueron entre el 15 de abril, día de la operación de reimplantación de
válvula cardíaca aórtica y el día 8 de mayo, en que superada la neumonía
severa, empezó ya a respirar sin ventilación mecánica. Particularmente
delicados fueron los días entre el 24 de abril y el 2 de mayo, al
presentarse la úlcera gástrica sangrante y al no remitir la neumonía severa.
En la noche del 24 al 25 de abril asimismo fue sometida a una extracción
torácica de líquido del pulmón, de alto riesgo, al estar anticoagulada y
dado que el pulmón derecho estaba encharcado en un 90%.
El 5 de junio de 2003 fue dada
de alta del Hospital LA PAZ de Madrid, después de 65 días, treinta y cinco
de ellos, en la Unidad de Rehabilitación y Cuidados Intensivos de la Unidad
Médico Quirúrgica de Corazón y Pulmón.
No dudo de la intervención de la
Santísima Virgen, de los Santos y de los siervos de Dios, como Manuel
Aparici, a quien me encomendé, en la recuperación de la paciente, tras un
cuadro médico tan complicado.
En la actualidad y después de
tres años, la paciente se encuentra bien, realizando una vida normal, con
las limitaciones de una persona de 79 años y su problema de corazón.
Lo que tengo el agrado de
comunicarle, a efectos del Proceso de Canonización del Siervo de Dios Manuel
Aparici.
Firmado: Pablo Pérez Muela (Es
primo de la paciente, quien es la madre de D. Jesús de las Heras, Director
de la revista ECCLESIA).
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Les remito un seguimiento de
fuertes dolores padecidos por mi mujer y es como sigue:
el día 8 de febrero actual sufre
tal ataque de ciática que ya no puede estar en ningun lado de la casa.
Como miembro de nuestra querida
asociación de Peregrinos recurro a Manuel Aparici para que frene estos
sufrimientos.
Como en este tiempo del 8 al 19
de febrero no aparecía la mejoría, vuelvo a urgirle a Manuel Aparici su
pronta intervención.
Les informo que en este tiempo
ha estado tratada por dos médicos amigos y en urgencias del Hospital Los
Arcos de San Javier con gran cantidad de anti-inflamatorios y calmantes en
dosis fuertes.
El día 19 lunes, nos esperan en
el Hospital R. S. de Murcia. En esa mañana dice mi mujer que al levantarse
de la cama nota que no le duele nada. Llega al Hospital con leves molestias,
el médico le hace un detenido examen y le pone el tratamiento; Al llegar a
casa hace la primera toma, se acuesta y queda dormida, cosa que no había
podido hacer en todo este tiempo. Su sorpresa y la mía es que al despertar
nota que han desaparecido todos los dolores.
Una cosa que le urgí a Manuel
Aparici es que los médicos acertaran en la curación.
Al día de hoy 22 de febrero, no
le duele nada, hasta ha podido ir a una tienda que tenemos, por su propio
pie.
Esto lo cuento con gozo porque
mi mujer no sufre y también porque nuestro amigo Manuel aparici se ha
interesado en este caso.
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Nuestro amigo Jesús Zurdo Ruiz-Ayúcar
nos escribe:
"Peregrinos de la Iglesia.
Queridos todos. Muchas gracias por vuestras oraciones por la operación de mi
ojo izquierdo (cataratas) que me ha salido bien; he pedido su favor a D.
Manuel Aparici y le agradezco. Doy un donativo para proseguir la Causa de
Beatificación del fundador de "Los Peregrinos de la Iglesia". Abrazos para
todos de Jesús Zurdo Ruiz Ayúcar. (N. de la R.: Aunque D. Manuel Aparici no
fundó en vida la Asociación de Peregrinos de la Iglesia, el recuerdo de su
figura y su Ideal peregrinante fue el motor que puso en marcha al "Grupo de
Peregrinos" hoy "Peregrinos de la Iglesia").