
VOCACIÓN Y MINISTERIO
SACERDOTAL
(1941 – 1959)
SACERDOTES Y SEMINARISTAS:
SU GRAN PASIÓN
¡Cuánto celo puso siempre por la
santificación de los sacerdotes y de los seminaristas ...
Su gran pasión!
«Ahora
aprovecho esta felicitación de Pascua [en el horizonte de 1956] para darte
que hacer a ti que tanto celo has puesto siempre por la santificación de los
sacerdotes ... », le dice el Rvdo. José Manuel de Córdoba
.
« ... Su pasión –asegura por su parte el Rvdo. Manuel Pérez Barreiro– éramos
los sacerdotes. Él se cuidaba [era entonces estudiante en Salamanca] de que
tuviéramos retiros mensuales, Ejercicios Espirituales anuales. Los paseos
con él, las peregrinaciones, estaban inmersos en la vivencia de lo
sobrenatural sin menoscabo de la alegría digna y delicada ... »
.
Fue uno de los grandes
promotores de un movimiento de vocaciones tardías.
«Pasan del medio centenar las vocaciones sacerdotales
–anota en su
Cuaderno– que Él ha suscitado valiéndose de mi
miseria como de instrumento inmediato y se acercan a dos millares las que
suscitó utilizándome como instrumento mediato. De otros grupos de almas han
surgido: los restauradores de la Orden Jerónima, vocaciones misioneras como
las de Gabriel R. Llanos y Ángel R. Carrasco y Carmelitas descalzas como
Carmen Rivera ...; además de estos casos están los mártires y los que
todavía en la Juventud de Acción Católica hambrean que se les ayude a la
máxima entrega; aquí mismo tengo a Mauro, Miguel, Ricardo, José Luis Benito
y Guillermo Gesta en quienes lo que el Señor me hizo decir influyó
extraordinariamente».
Años después, en febrero de
1959, siendo Consiliario Nacional, le revela a Sor Carmen desde el lecho del
dolor que «
... El treinta por ciento de los filósofos y teólogos de los Seminarios de
España llegó a ellos por la gracia que Dios les concedió a través del
apostolado del Consejo Superior de la Juventud ... ».
Veinticinco años más tarde, en julio de 1994, «se celebraba en la iglesia de
las Descalzas Reales, de Madrid, la apertura de su Proceso para la
Beatificación .... Al terminar las protocolarias ceremonias, el Obispo que
la presidía, Mons. Francisco Javier Martínez Fernández, [hoy Arzobispo de
Granada], invitó a los asistentes a que si alguno sabía algo sobre el Siervo
de Dios, Manuel Aparici, ... lo dijese. Se levantó ... un clérigo, en el que
reconocí enseguida al Obispo–Director de las Obras Misionales Pontificias y
fundador de esta revista “Supergesto”, Mons. José Capmany, recientemente
fallecido (d.e.p.). Dijo que ... él debía su vocación, su formación y su
ejercicio sacerdotal a Manuel Aparici. Por su ejemplo había militado en el
apostolado seglar, y cuando Aparici al final de la Guerra Civil dijo que una
de las tareas de los jóvenes de Acción Católica era cubrir las bajas que la
guerra y la persecución habían dejado en las filas del sacerdocio, él se dio
cuenta de que era verdad y de que él era uno de los llamados e ingresó en el
Seminario»
.
De su preocupación por ayudar a los sacerdotes
ya se tiene constancia, como seglar, por su Diario:
«Hoy
–23 de julio de 1939– recordando la penuria de los
sacerdotes … se me ha ocurrido organizar una campaña de austeridad y
sacrificio en la Juventud de Acción Católica destinada a promover una
suscripción para sostener el clero español.
»En mí puede consistir en dejar
de fumar y en tomar los menos taxis posibles. Así, independientemente de lo
que pague en Madrid, podré enviar por lo menos treinta pesetas al mes al
Primado destinadas a estipendio de Misas. De esta forma, en las cinco o seis
Misas que mensualmente puedan celebrarse a mi intención, estará mi
sacrificio, junto al del sacerdote y al del mismo Jesucristo Nuestro Señor.
Además que no podrá decirme el Señor: “Tuve hambre y no me diste de comer”.
»En la Juventud esta campaña puede destinarse
a preparar nuestra peregrinación a Santiago. Intención de las Misas:
personal del donante y santificación de los jóvenes y éxito de la
Peregrinación a Santiago».
Al cesar en la Presidencia Nacional echó sobre
sus hombros la tarea de buscar ayuda económica a los que un día fueron sus
presididos y a quienes ahora el Señor llamaba a su sacerdocio, y tenía
fundadas esperanzas de, antes de internarse en el Seminario, dejar esto bien
montado con algunas de las personas que le venían ayudando en la labor
económica.
« ...
Hasta ahora –le dice a D. José Ignacio
Isussi
–
el Señor no me
ha desamparado y he conseguido reunir cada año alrededor de 50.000 pesetas.
Este año no es que desespere; eso jamás, pero veo la cosa un poco más
difícil, y por ello te ruego que también tú me ayudes en nombre propio o de
la Ibarra de Sevilla que diriges. No pongo límites a tu generosidad».
En la misma fecha, y por igual motivo, se dirige, entre otros, al Excmo. Sr.
Marqués de la Vega de Anzo, Banco Herrero, Oviedo
;
al Excmo. Sr. D. Cirilo Tornos Lafite, Madrid, y a D. Alfredo Sánchez Bella,
Madrid
.
«El movimiento de vocaciones sigue bien
–le dice a Maximino Romero de Lema y a Vicente Puchol el
Domingo de Resurrección de 1942–;
ahora D. Luis
Despujols me ayuda en la labor económica y ya tengo esperanzas de dejar esto
bien montado de acuerdo con D. Emilio y Antonio antes de internarme,
que será
Dios mediante en el curso que viene».
Además de ayuda económica, gestionaba por
aquellos años (1941, primer año de seminarista), según consta en su Diario,
víveres de Capitanía para el Seminario y realizaba gestiones en Aduanas para
los libros del Seminario.
Y, como contrapartida, pedía a
los seminaristas que «pidiesen en la oración para
que la semilla que se desparrama a voleo por España prendiera en la tierra
de los seres generosos y fructificase en donativos»
.
«De su etapa de Seminario, quiero
recoger –dice Manuel Martínez Pereiro– su preocupación y esfuerzo por ayudar
económicamente a los compañeros que lo necesitaban [así como a seminaristas
de otros Seminarios de España y a religiosos residentes en el extranjero que
se dirigían a él, algunos sin conocerle], pero sabiendo de su gran corazón
fruto de su caridad, de su amor al sacerdocio, y de sus buenas relaciones y
amistades con quienes contribuían generosamente a las necesidades ... »
.
Más tarde, siendo estudiante en
Salamanca,–«pidió limosna en Madrid para apuntalar la economía del Colegio;
agenció becas y viáticos, compró muebles para una salita de estar, etc.
Además, «a más de un compañero le facilitó ayudas de parte de personas
ajenas a la comunidad del Colegio»
.
«Buscaba y conseguía recursos para reducir al mínimo los gastos personales
de los residentes y dar posibilidades a los sacerdotes con menos recursos de
que estudiaran allí»
.
Por
otro lado, eran muchas las personas que también le
ayudaban en esta su callada y
caritativa tarea de ayuda a sacerdotes y
seminaristas.
He aquí el
bello testimonio de una de esas muchas almas gene-rosas que le ayudaba
gozosamente en esta su callada y caritativa tarea de ayuda a sacerdotes y
seminaristas:
«No solamente no me ha molestado –le decía Enrique, de Madrid
–
que me pidieses con toda libertad para los seminaristas, sino que, al
contrario, me ha agradado mucho, porque, como ya te decía en otra de mis
cartas, después de bien pensado, me parece que es una de las caridades que
más han de agradar a Dios. Y de esa libertad debes usar siempre.
»Además, me
ha llegado al alma que, por las circunstancias difíciles de la vida, haya
muchos que, a pesar de la magnífica labor y desprendimiento del Seminario,
tengan que pasar necesidades, principalmente en una edad que es la del
desarrollo y necesita atenderse a la salud para bien del propio espíritu en
último extremo.
»Hace ya
tiempo que tenía proyecto de emplear una cantidad en una obra caritativa, y
estaba vacilante ante qué empleo darle, y da la casualidad providencial de
que, cuando iba a llegar el momento de tener que invertir ese dinero en
alguna limosna, me ha llegado tu petición.
»Se lo he
dicho también a mi padre y me ha dado también una cantidad para que te la
entregue. En total son 5.500 pesetas, que no resolverán el problema que
existe, pero que espero te sirvan para ayudar a algunos que más lo
necesiten.
»También me
ha dicho mi padre que querría suscribirse con una moderada cantidad mensual
fija y te ruego me indiques cómo puedo hacerlo.
»Como ya
sabes que yo tengo muchos libros, demasiados libros ... quisiera regalar, si
te parece oportuno y que ha de ser útil, bastante de ellos al Seminario y a
los seminaristas. Tratan de Teología, Historia Religiosa, Ascética, Mística,
Filosofía, etc., etc. y tú podrías, si te parece, distribuirlos entre los
seminaristas que no puedan gastar mucho o algunos nada, y así les sería
útiles para el día de mañana. Otros más profundos, o más a propósito para
una biblioteca, podrían ser para la del Seminario. En fin, tú me dirás si
quieres que te los envíe.
Lo único que
quiero rogarte es que no digas mi nombre en ninguno de los donativos que te
hago o pueda hacer, de cualquier clase que sean; siempre puedes decir que es
un amigo tuyo. Esto sí que te lo pido muy seriamente, y se que lo harás y
respetarás mi deseo ... ».
La ayuda llegaba a todos,
según sus necesidades. Ninguno quedaba defraudado.
– «Ya era hora, que te pusiera, siquiera, unas letras al menos
acusando recibo del giro de las mil pesetas ... Pues bien, en esta situación
de ánimo, que ya supondrás, me llegó tu carta y ni que decir tiene que
empecé a reflexionar sobre su contenido y a seguir con más vehemencia a
Jesús y aquí me tienes ya “tonsurilla” y dispuesto a examinarme a fin de
enero de primero de Teología ... Con gran ansia espero el envío de las
fichas que me anuncias en la tuya ... »
.
– «Aún me acuerdo de aquella tarde, domingo víspera de nuestra
entrada en el Seminario, cuando paseábamos por los claustros ... Sobre
aquello ... si puedes mandarme como el año pasado (doscientas) te lo
agradecería»
.
Un mes
después le escribe nuevamente.
« ... Que Él
te bendiga, una vez más, con ese rocío sobrenatural de su gracia para que
haga tu sacerdocio, cada día más cerca, eternamente fecundo en frutos de
gloria de Dios y bien de las almas.
»... ¡Cuánto
me alegra que me hables largamente de Él! Estos son mis deseos: hazlo así
siempre aunque de mí no recibas sino estas palabras tan cortas y estas ideas
tan secas ...
»... ¡Cuánto
me alegra la idea de que el día de mañana, contando con su ayuda, desde el
púlpito, desde el confesionario, en charlas íntimas ... podré entusiasmar a
almas, principalmente jóvenes, con la fuerza de Jesucristo! ...
»Un millón
de gracias por tu giro».
– «
Antes de venirme [al sanatorio. Los médicos habían iniciado el neumotórax en
el lado izquierdo con posibilidades de futuros contratiempos] recibí el
dinero que por Urbina me enviaste. Ya di al Señor las gracias, pero, no
obstante eso, te las doy a ti ahora ...
»Ya se va acercando junio y
con él la hora de tu consagración sacerdotal. Cooperaré a tu preparación y a
la de mis queridos condiscípulos ofreciendo al Señor mi vida de sanatorio,
sobre todo la parte que suponga un sufrimiento positivo ... »
.
– José
Manuel, sacerdote de Barbastro, le decía: « ...
Y el manteo, Dios proveerá. Ya te avisaré cómo sale la cosa, pues si
pudiéramos atajar el mal en sus principios creo que el socorro que te he
pedido sería una ayuda muy buena y que no te molestaría mucho más”
»... ¡Ya ves lo bien qué
paga el Señor! Cinco días de misión, un billete grande. (Y en secreto: No
hay como no sacar un céntimo del trabajo para que Dios se encargue de todo)
... Me he acordado de que una tarde, en un 49, hace años me decías: “¿Tú
contemplativo? Pero si eres de los tipos más activos que conozco”? Ahora
pide mucho por mí para que no me despiste otra vez y sepa por fin qué camino
debo andar ... »
.
– «He leído tu carta, toda caridad, como tú sólo sabes
expresarla. Sí, me siento muy unido a ese gran ideal de caridad de Cristo hecha vida en
las almas de los hermanos. Tú ahí, nosotros aquí. Tú más tarde ... Siempre
unidos en el corazón de Cristo.
»Creo que te
comprendo ahora más que nunca, y aunque, como Llanos, no he tenido esa
intimidad del hermano que se abre, no por eso dejo de aprovecharme de tus
ansias ...
»Nuestra
vida ... transcurre en el esfuerzo diario por la caridad sin perder de vista
la meta ansiada del sacerdocio ...
»¡No te
puedes imaginar que alegrón he recibido cuando el P. Maestro me ha dicho que
nuestro Ángel ha pedido su admisión! Me estoy gozando ya de antemano con
verle llegar.
»Sí, tú me
lo has preparado, tú los has infundido la santa ansia de las almas que te
consume. Nunca te he hablado así, pero es una realidad ...
»Está de más
decirte que sigas prodigando, como hermano mayor, tu luz y tu ansia, a
nuestro querido Ángel.
»Pónmele al
rojo vivo.
»Se me olvida expresarte toda mi gratitud por tus atenciones [nos dice de
qué atenciones se trata]»
.
– «Ya puedes imaginar –le decía D. Juan Ricote, Rector del Seminario
Conciliar de Madrid–Alcalá, más tarde Obispo Auxiliar de la Diócesis y
posteriormente Obispo de Teruel–
,
la alegría de Soler
al comunicarle que te encargabas de su pensión. Realmente para él era un
problema de solución muy difícil. Así ahora puede estar tranquilo,
preocupándose únicamente de su formación sacerdotal. Y como prueba de que
has sido diligente
en tus gestiones, acabo de recibir mil pesetas que me envía D. Cirilo Tornos
para ayuda de la pensión de Soler “en vista de la indicación que me hace D.
Manuel Aparici”»
.
– «... Van ya a coronarse los cinco meses que hace que tomé posesión
de mi cargo y todavía no he encontrado casa. Estoy en Madrid viviendo aunque
tengo que ir todos los días a Getafe a celebrar y varios días dos veces, por
la mañana y por la tarde, por eso te digo que, sin hacer nada que valga la
pena, tengo el tiempo medido, pues se me va parte en el viaje y en esperar
los coches teniendo que ir poco menos que a remolque en todas las cosas. No
encuentro ni casa, ni pensión, ni pupilos pues de todo he buscado y sigo
buscando sin sacar nada en limpio. Así que ya ves los inconvenientes que
esto tiene. Además de no poder trabajar en nada de una manera seria y
ordenada, son unos gastos los que tengo en viajes que no tenía por qué
tenerlos. D. Casimiro ya lo sabe porque se lo he dicho yo, pero la
contestación ha sido que vea la manera de arreglarme, y yo no veo solución.
»Te doy las
gracias por tu atención para conmigo, como siempre las has tenido, por esos
estipendios que me mandaste y más que darte las gracias pido al Señor que Él
te lo pague como sabe hacerlo en su moneda corriente ...
»Yo quitadas esas dificultades, y otras que ya te dije en otra ocasión, y
que son de difícil solución, “por lo demás bien” (frase ya célebre del
Seminario de la crítica de improvisación). Por lo demás digo que estoy
contento con mi sacerdocio, y más que contento, soy feliz ... »
.
– «Es una pena que haya clero diocesano de Hungría y de Australia y
no lo haya de España ... que haya tantos religiosos canadienses, brasileños,
mejicanos, colombianos y hasta luxembur-gueses (por citar países raros) y
apenas haya un puñado de estudiantes jesuitas y los buenos PP. Dominicos
perdidos en una de las islas lejanas del Japón.
»Así que, ayúdanos por caridad –le pedía Ricardo Martínez, sacerdote
–.
Que la caridad empieza por los más necesitados y el Japón entre los países
abiertos hoy al Evangelio es el más necesitado y con urgencia ... ».
En la misma
carta, Paco Roca le decía: «Pronto me van a dar Parroquia y necesitaré más
limosnas que hasta ahora, pues tendré que comer de mi bolsillo y pagar
profesores de lengua, dar de comer a Velasco, que está aquí conmigo, y hacer
propaganda un poco en serio. Yo te suplico que no te olvides de estas almas
del Japón».
– «[...] Comienzo, pues, repitiendo lo que tantas veces he hecho
contigo y con el P. Valbuena; como tanto he recibido de vosotros, y de ti he
recibido además el regalo de las vacaciones de este verano, comienzo
diciéndote: Gracias “ex toto corde” ...
»¿Te
enfadaste más? Creo que tú, que eres tan bueno, me habrás perdonado.
»Bueno, querido Sr. Abade, quisiera ser cada día más de Jesús y según Jesús;
Tú que robaste a Jesús tantas confidencias hazle una para y por este
Abaiciño a quien tanto bien hiciste»
.
No sólo le
pedían ayuda económica sino también consejo como él lo pedía a sus amigos y
hermanos en el sacerdocio.
¡Siempre al
servicio de todos sin desmayo alguno!
«Hoy
me llega –anota en su Diario–
esa carta de Juanito García Vicente que me ha conmovido hasta
lo más hondo del alma; él había adivinado mi deseo de que el Señor le
llamara y me pide consejo sobre si debe ir al clero secular o al regular».
– « ... En breve empezarán a
salir las crónicas sobre “Mystici Corporis Christi” y tengo interés –le
decía el Vicario General del Arzobispado de Zaragoza
–
en que me diga con toda sinceridad su parecer ... Deploro el no poder
disponer de más tiempo para escribirle como se merece ... ».
– «Mi querido Capitán, ministro sagrado del altar del Buen Dios. A
tus órdenes, –le decía Gabriel, Noviciado de los Misioneros de Africa, en la
Pascua de Resurrección de 1947–.
»Y que
nuestro Jefe Cristo Resucitado te dé las gracias a medida de las grandes
responsabilidades que te confía ...
»Y le di
gracias al Señor que te inspirase esa carta. Es para mí guía y resumen.
Ideario de Peregrino en avanzados de Iglesia. Norma de vida. Ideal
sacerdotal ...
»La santidad
sacerdotal sigue siendo la meta de mi ideal, que inicié en el Seminario. O
antes quizá. Me acuerdo de una conversación íntima tuya en la Presidencia
del Consejo Diocesano de Madrid a principios del verano de 1942. Entonces no
me conocías todavía. Y hablabas de que tu felicidad desde que eras
seminarista no había sido superada por ninguna de las alegrías anteriores. Y
ambicioné para mí esa felicidad ... Y esa misma felicidad la sigo gustando y
cada vez en más grandes dosis ...
»Espero que en estos tus últimos meses de tu estancia con el bueno de Ángel
Rodríguez nos darás tus últimas instrucciones de Capitán a tus Alféreces de
Vanguardia
...
»Yo creo que
me envidiarás un poquito sabiendo el tiempo que puedo dedicar a la oración.
Aunque no olvido –pues lo oí de ti muchas veces– que hasta mi tiempo de
sueño es oración ...
»De todas
maneras tu carta nos sirve de ideal para todos, pues entre los que avanzamos
los caminos de Dios no hay diferencias. Y si vieras qué unión reina entre
todos de todos países y de toda lengua ...
»Bien sabes cuánto te agradezco lo bien que has atendido a José Larrabeiti
...
»Peregrino
de Dios por caminos de infieles».
–
«Paso a ocuparme de su hermano Pepe
–le
decía a Sor Carmen con fecha 10 de julio de 1947–.
Cuando yo le escribí no conocía ni de “visu” lo de
Salamanca, sino sólo por referencias y tenía que revestirme de doble
prudencia: Primero por la vehemencia de Pepe y el gran ascendiente que mis
opiniones tienen sobre él; segundo porque escribía desde un Seminario y mi
carta iba a otro Seminario; pero ahora ya conozco el Colegio de Santo
Toribio; en él pasé dos días; tienen sus alumnos oficialmente una hora de
oración por la mañana y privadamente media por la tarde.
»El pasado curso les dirigió los Ejercicios D. Ángel Herrera y
los retiros D. Santos Beguiristain, D. Pedro Altabella, D. Ángel Sagarmínaga
y D. Baldomero Jiménez Duque; es decir, lo conocido como sacerdotes más
apostólicos de España. El pasado curso no tuvieron más que 9 alumnos, el
próximo no pasarán de 15 y en el 48/49 esperan tener construido parte del
edificio destinado a Colegio Mayor Español e Hispanoamericano; desde luego
la preocupación fundamental de los que llevan el Colegio (yo seguiré
cooperando desde fuera) es que haya una perfecta armonía entre la formación
intelectual y espiritual ...
»Dígale que el Colegio es objeto de la atención amorosa de lo
mejor del clero de España; en él durante mi estancia coincidí con D.
Baldomero, uno de los sacerdotes jóvenes más santos de España y hablamos
extensamente, Puchol, Vicerector ..., D. Baldomero y yo; no hay prisas
porque los muchachos salgan sacerdotes, sino afán porque salgan sacerdotes
santos.
»Este año tienen un curso de verano en Santander, en la Casa
Sacerdotal de Maliaño, fundada por D. Ángel
[Herrera Oria];
de esta forma vivirán en comunidad sacerdotal y harán prácticas de
apostolado con los pescadores y los obreros. El curso es en el mes de agosto
y puesto que a Pepe el clima de Toledo no le sienta bien, que se vaya ese
mes a Santander, sin compromiso ninguno; ahora le digo a Pepe aquello que
tanto repetí de Presidente tomado del Evangelio de S. Juan: “Ve y lo verás”.
Dígale que escriba en mi nombre al Rvdo. D. Manuel de Cossío, diciéndole que
quiero yo que pase un mes con ellos. Aunque luego siga en Comillas que no
desperdicie esta ocasión que le brinda el cielo de convivir con hermanos a
quienes el Señor da vocación semejante. Yo escribiré a Manolo Cossío para
que le admitan ese mes de agosto ... ».
– « ... Creo que su carta me hará muchísimo bien a juzgar por la
platiquita tan substanciosa que me dio en la habitación uno de los últimos
días de Ejercicios. Gracias a Dios la cosa va bastante mejor ...
»Tenga la
bondad de decirme algunos libros útiles para el día de mañana de
sacerdote
...
»Encomendándome a sus oraciones y esperando sus sabios consejos, queda de
Vd. ... »
.
Pero él también pedía consejo
.
«La primera impresión al leer fue muy favorable –le decía el Rvdo.
P. Escobar, Consiliario Diocesano de Oviedo– [Manuel Aparici le pedía su
parecer sobre el Compromiso Mariano]. Se perfilan ideales excelentes que
darían una verdadera tónica a la vida
juvenil ...
»De todos
modos yo soy un soldado más de filas (entre los Consiliarios) y con gusto
obedeceré cuantas consignas vengan de ti».
Dejaba en todos una impronta de celo sacerdotal
y espíritu apostólico dignos de admiración
«Al frente de la Juventud de Acción Católica –escribe
SIGNO
el 19 de marzo de
1951– está un sacerdote salido de sus filas, santificado en su apostolado,
entregado totalmente a la Obra, antes como Presidente y ahora como
Consiliario Nacional.
»De los
Seminarios están saliendo sacerdotes con ese mismo amor a la Juventud, y en
los Seminarios se están formando legiones de futuros Consiliarios que
sueñan, rezan, estudian y se ensayan pensando en nosotros [los jóvenes].
»¡Qué bien se entendía D.
Manuel con los seminaristas ... No es posible ser pesimista viendo a
aquellos seminaristas con la Juventud».
¡Qué charlas, Ejercicios, retiros, etc. les
dedicaba!
En junio de 1952 el Cura Ecónomo de
San Juan Bautista de Benalúa, Diócesis de Orihuela–Alicante, le decía
que esperaba presentar al Sr. Obispo el
programa que le indicaba que desarrollaría en el Seminario a los nuevos
sacerdotes y que han cantado Misa en los últimos cinco años; serán por lo
menos unos cincuenta. Y añadía: El Sr. Obispo está muy ilusionado.
Muchos, a pesar de los años
transcurridos, guardan todavía un grato recuerdo de su persona y conservan
con interés ideas expuestas por él, con gran claridad y una cierta novedad
en la exposición, que les sirven de reflexión y de conducta, pues «dejaba en
todos una impronta de celo sacerdotal y espíritu apostólicos dignos de
admiración»
.
«Que el Señor
te colme de bendiciones y te haga un santo en el estado sacerdotal –le
deseaba Juan Miranda González, Ingeniero Agrónomo, de Madrid– ... »
.
¡Qué gran corazón
sacerdotal el suyo!
