
MANUEL APARICI Y LOS
CURSILLOS DE CRISTIANDAD
ASOCIACIÓN DE
PEREGRINOS DE LA IGLESIA
ECLESALIA, 27/11/04.-En el prólogo del libro escrito por Guillermo
Bibiloni e impreso en España, Historia de los Cursillos de Cristiandad,
Mallorca 1944-2001, Primera edición: abril 2002, Jesús Vals Flores,
Presidente del Secretariado Diocesano de Cursillos de Cristiandad de
Mallorca, afirma que el lector «está a punto de encontrarse ... con un libro
cuyo relato le acercará a la temperatura y la circunstancia en la que
nacieron, crecieron y adolecieron los Cursillos de Cristiandad».
Este
libro, que forma parte de la Colección Cursillos de Cristiandad, Fundación
Cursillos de Cristiandad, constituye la base de este artículo.
También
afirma que «los Cursillos nacen para hacer un cristianismo fuerte y su
fuerza les infunde un espíritu peregrino. Caminan a Santiago para la
proclamación de la gracia».
Hablar de un “espíritu
peregrino” es hablar, sin citarlo, de Manuel Aparici, «Capitán de
Peregrinos», Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica de España
(1934-1941) y, una vez ordenado sacerdote, Consiliario Nacional de los mismo
(1950-1959), pues él fue quien muchos años antes de que aparecieran los
Cursillos de Cristiandad imprimió el “espíritu peregrino” a esa Juventud.
Manuel Aparici hizo
brotar de su genio de apóstol un estilo peregrinante que impregnaba nuestras
vidas y nos decía: la peregrinación espiritual es una marcha ascética que
hay que realizarla día a día. Y nos enseñó a entender y a vivir la vida
como una peregrinación. Porque, para él «peregrinar es caminar por
Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y
llevando consigo a los hermanos».
Quiso dar ese sello de
peregrino constante a los Jóvenes de Acción Católica para restaurar el
sentido dinámico de la vida cristiana, porque ésta no es más que un ir
constante al Padre. Este distintivo específico de aquella Juventud empieza
propiamente con la peregrinación a Roma en 1934. En ella se ratifica la
vocación peregrinante de la misma. «Es la ocasión –dice Manuel
Aparici– en que se manifiestan las ventajas que puede reportar la
peregrinación».
El desarrollo histórico
del Ideal Peregrinante hacia la «Cristiandad ejemplar» coincide
prácticamente con la historia de la Juventud de Acción Católica hasta
después de la magna Peregrinación a Santiago de Compostela en 1948; y se
relaciona con los Cursillos de Cristiandad. (Si
desea profundizar en el Ideal Peregrinante y en la vida de Manuel Aparici
puede consultar la página web de nuestra Asociación:
www.peregrinosdelaiglesia.org donde aparece su Biografía además de otras
informaciones y publicaciones de interés).
Pese a
cuanto sostiene Juan Valls Flores en el prólogo, creemos que no carece de
sentido todavía hoy día, pese a los años transcurridos, seguir investigando
la autoría y coautoría de los Cursillos de Cristiandad» y en particular
sobre la fecha en que realmente nacieron, no sólo por lo que se refiere a la
verdad y fidelidad histórica, tantas veces invocada por el autor, sino
también a la justicia para con el prójimo.
«Aunque
Eduardo [Bonín] no pertenecía entonces a la Acción Católica –escribe el
autor–, Ferragut [José, Presidente de la Juventud Católica de Mallorca],
creyó ver en él el joven ideal que encarnaba por su cualidades el nuevo
estilo de joven peregrino propugnado desde Madrid por Manuel Aparici»,
hombre excepcional –añade–, incansable al desaliento, que contagiaba a todos
su entusiasmo y ardor juveniles, por su palabra ardiente y su ejemplo de
apóstol infatigable sin fisura.
Escribe
el autor: «El padre Gabriel Seguí, historiador escrupuloso donde los haya,
testigo privilegiado de los comienzos del MCC, escribe: “En el mes de agosto
del mismo año 1944, se tuvo en Cala Figuera el quinto Cursillo de Jefes de
Peregrinos, que puede considerarse ... como el primer Cursillo de
Cristiandad».
De esta misma opinión son también, entre otros Eduardo Bonín y Francisco
Forteza. Otros, en cambio, –como Mons. Hervás, «figura clave en la historia
de los Cursillos de Cristiandad», y Juan Capó fijan la fecha de su aparición
en enero de 1949 en el Monasterio de San Honorato, Mallorca. Juan Capó «se
adhiere y defiende con firmeza la tesis de Hervás. Cuando él llegó a
Mallorca el año 1947, no existían aún los Cursillos de Cristiandad».
Para Mons. Hervás «los cinco anteriores no fueron Cursillos de Cristiandad
sino de Jefes de Peregrinos».
«De
acuerdo con esta tesis –sigue diciendo el autor– el Secretariado Diocesano
de Mallorca, dirigido por D. Juan Soler, hizo colocar una lápida en el
Monasterio de San Honorato ... en la cual se lee: “Aquí se celebró del 7 al
10 de enero de 1949 el primer Cursillo de Cristiandad”».
Por
entender que esta cuestión no es en modo alguno una cuestión baladí, como
algunos puedan pensar, nos preguntamos si se sostiene o no la tesis de
quienes mantienen que los Cursillos de Cristiandad nacieron en 1944.
Manuel
Aparici –afirma el autor–,
«ayudado de sus inmediatos colaboradores, trazó un plan, redactó un programa
y diseñó más tarde unos cursillos, con el nombre de Cursillos de Adelantados
de Peregrinos, cuyo objetivo era imantar de fe y gracia a 100.000 jóvenes
para que llegaran santos a Santiago, y formar, al mismo tiempo, una pléyade
de dirigentes ... ». En efecto, Manuel Aparici creó en La Coruña en 1940 los
Cursillos de Adelantados de Peregrinos para dar una fuerte base espiritual a
los peregrinos hacia Santiago.
En la Asamblea Nacional
de Toledo se trató también la reorganización de los Jóvenes de Acción
Católica y las actuaciones más aconsejables durante el año 1940. Se animó a
los Consejos Diocesanos a reanudar la organización de Cursillos de Formación
de Dirigentes. Así, en dicho año se organizan los primeros Cursillos de
Formación en varias Diócesis, además de los Cursillos Nacionales y de
Formación de Profesores de Cursillos a los consejeros y propagandistas del
Consejo Superior dirigidos estos últimos por Manuel Aparici.
La satisfactoria
experiencia obtenida con ellos anima al Consejo Superior a proseguir el
camino emprendido y a proponer a los Presidentes Diocesanos un plan orgánico
y completo de formación de dirigentes del que nacieran los cuadros
eficientes que la Acción Católica juvenil necesitaba y les ofrece su ayuda.
Comprendía este plan:
Cursillos de Adelantados de Peregrinos (dirigentes diocesanos), de Jefes de
Peregrinos (dirigentes comarcales y parroquiales), de Guías de Peregrinos
(jefes de decuria) y de Instructores Parroquiales de Aspirantes.
En esos años, los
Jóvenes de Acción Católica se consagran a la tarea de formación de
dirigentes y a la intensificación de los trabajos apostólicos, no sólo en el
campo de la Acción Católica, sino en todas las instituciones sociales,
infundiendo en los miembros de la Rama una verdadera y auténtica orientación
apostólica para la vida, que la hacía reaccionar en todo instante como
enviados del Señor.
De esta situación Manuel
Aparici informa al Director Seglar de la Junta Técnica Nacional de Acción
Católica, Alberto Martín Artajo, le adjunta el Plan de Formación, con su
cuadro de estudios: materias, asistentes, profesorado, etc. y solicitud de
matrícula y le pide presente su solicitud de ayuda económica a la Asociación
de Fomento de Obras de Acción Católica.
Reconoce
el autor que «el Consejo Superior de Jóvenes de Acción Católica organizó en
Mallorca seis de los citados Cursillos de Adelantados de Peregrinos, que se
efectuaron en el Monasterio de Lluc, durante la Semana Santa de los años
1941, 1943, 1945 y 1946»
(Ténganse muy presentes estas fechas y el hecho de que fueron Cursillos de
Adelantados de Peregrinos).
«José
Ferragut [a la sazón Presidente del Consejo Diocesano de los Jóvenes de
Acción Católica] propuso a Eduardo Bonín asistir al primer Cursillo de
Adelantados que se realizó en Mallorca, mas no logró convencerlo. Sólo tras
largo porfiar consiguió que fuera al segundo de estos Cursillos ... Eduardo
vivió intensamente este cursillo, que sería transcendental para su futuro
... Él mismo lo refleja en estos términos: “ ... El espíritu y talante de
aquellos jóvenes nos llamó la atención. También nos gustó la manera de
comunicar sus ideas en plan de retiro, en un lugar aislado, haciendo grupos
y amenizándolo con cantos y chistes. Lo que nos pareció excesivo es que
durara una semana ... ”».
Afirma a
continuación el autor que «muchos de los iniciadores del MCC participaron en
los mencionados Cursillos de Adelantados, quedando admirados de su buen
funcionamiento. Incorporaron algunos de sus elementos a los nacientes
Cursillos de Cristiandad ...
«Y
entonces se lanzan a la búsqueda de un nuevo método que sea apto para
vitalizar la Acción Católica, e igualmente eficaz para atraer a los jóvenes
y atraerlos a Cristo. [Objetivo éste de la Vanguardia de Cristiandad
propuesta por Manuel Aparici mucho años antes]. Leen los mejores libros
sobre el tema, oran, reflexionan, funda la Escuela de Propagandistas y la de
Dirigentes [objetivo este primordial y urgente para Manuel Aparici ya en
1940 como ha quedado dicho], y una vez integrados en el Consejo Diocesano de
los Jóvenes, ponen en marcha unos cursillos, que denominan de Jefes de
Peregrinos, similares en su estructura fundamental a los de Adelantados,
pero cuyo objetivo iba mucho más allá de la proyectada peregrinación a
Santiago.
«Entre
1941 y 1948 se celebraron nueve Cursillos de Jefes de Peregrinos sin
intervención alguna del Consejo Superior de Madrid».
¿Cómo no
habían de ser similares en su estructura fundamental a los Cursillos de
Adelantados de Peregrinos si los de Jefes de Peregrinos –como ya ha quedado
dicho– fueron también creados con este nombre por Manuel Aparici y puestos
en marcha por él y no por Eduardo Bonín y sus iniciadores como sostiene el
padre Segui y otros?
Aquí
radica el error respecto a la fecha del nacimiento de los Cursillos de
Cristiandad defendida por este colectivo: agosto de 1944; error que ha
persistido hasta nuestros días y que persiste todavía hoy.
Para
finalizar, aunque todavía se podrían tratar otras muchas cuestiones, decir
lo que opinaba Eduardo Bonín de Manuel Aparici.
«Eduardo
–nos dice el autor–, en esas fechas (1954), viajaba con frecuencia a la
capital de España por asuntos comerciales. Desde hacía tiempo miraba a don
Manuel Aparici como el futuro líder de los Cursillos de Cristiandad, a nivel
nacional. Pero se encontró con un Aparici muy distinto del que había
conocido en 1948, cuando la Peregrinación a Santiago, enfermizo y con exigua
influencia sobre los mandos de Acción Católica, que se hallaba empeñada en
el proyecto de los movimientos especializados. Don Manuel entonces
Consiliario Nacional de los Jóvenes recibía con agrado las noticias que le
traía Bonín relativas a la buena marcha del Movimiento en Mallorca, Cataluña
y otras regiones. Tras largas y no siempre fáciles conversaciones, dadas las
reservas que mantenía Aparici respecto a los Cursillos, acordaron celebrar
uno, del que se haría cargo un equipo directivo de Mallorca, primordialmente
para dirigentes de Acción Católica. Lo organizó el Consejo Diocesano de
Madrid-Alcalá –pues el Consejo Nacional no quiso comprometerse– ...
«Vistos
los resultados del Cursillo, don Manuel, en contra de la opinión del
Presidente Nacional y sus adláteres, organizó otro en la Casa de Ejercicios
de Toledo, en el cual tomó parte el mismo. Lo dieron también dirigentes de
Mallorca ...
«Finalizado el cursillo. Aparici escribió una carta al Obispo Hervás
diciéndole: “Creo que el Señor nos ha deparado un instrumento magnífico.
Sinceramente confieso que el Cursillo de Cristiandad perfecciona
notablemente todos los anteriores. Me alegro de haber vivido este cursillo,
no sólo porque hay cosas que sólo viviéndolas pueden conocerse, sino porque
así podré defenderlo de las censuras de que lo hacen objeto algunos que no
fueron con el deseo de encontrar la verdad»
.
Manuel Aparici quemó su
vida en los últimos años dando Cursillos de Cristiandad y promoviendo
cuadros de dirigentes y militantes de la Juventud de Acción Católica.
«Nos gustaría dejar en claro –nos dice el Organismo Mundial de Cursillos de
Cristiandad (OMCC)– que todos los integrantes del actual Comité Ejecutivo
... estamos perfectamente enterados de la importancia de la persona y del
trabajo del Siervo de Dios Manuel Aparici, en la génesis de los Cursillos de
Cristiandad ... Reconocemos el magnífico trabajo pastoral realizado por el
Siervo de Dios en la larga y productiva preparación de la Peregrinación a
Compostela, a través de los Cursillos dados a los peregrinos ...»
Por otro lado nos piden transmitamos a los miembros de nuestra Asociación,
que «refleja en su propio nombre no sólo un slogan, sino el espíritu que dio
origen a los Cursillo», la convicción de que somos peregrinos y es como
peregrinos que somos evangelizados y evangelizadores ... » (Carta de fecha
28/10/2004 firmada por el Presidente, el Vicepresidente y el Asesor
Eclesiástico de la OMCC).