
¿POR QUÉ LE
DIERON ESTE TÍTULO LOS
JÓVENES DE
ACCIÓN CATÓLICA?
Manuel Aparici, «una gloria
y corona de la Diócesis de Madrid, singular y deslumbrante»
, un día, respondiendo a la llamada del Papa,
«capitaneó» a toda una generación juvenil en un largo peregrinar de doce
años, que culminó en la gran cita ante el Apóstol Santiago en 1948, la mayor
peregrinación llegada nunca a Compostela, meta de perenne peregrinación para
impulso y sostén de un renacimiento cristiano
, en cumplimiento del voto de peregrinar para llevar
almas de jóvenes a Cristo y hacer de España la soñada Vanguardia de una
Cristiandad «ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo», urgida por
S.S. el Papa Pío XI
.
La frase le impresionó y la tomó como bandera.
Con su ardoroso espíritu apostólico, fue
su máximo propulsor. Cuando convocaba a los Jóvenes de Acción Católica a
peregrinar les convocaba para que aspirasen al espíritu ardiente de los
Hijos del Trueno como estilo de vida.
Con su muerte, pareció olvidarse la España peregrinante y
Vanguardia de Cristiandad por él impulsada. Pero veinticinco años después,
el 19 de Agosto de 1989
,
esta peregrinación era felizmente superada ampliamente por S.S. el Papa Juan
Pablo II al reunir en Santiago de Compostela junto a la tumba del Apóstol
Santiago la mayor peregrinación de jóvenes de todo el mundo con ocasión de
la IV Jornada Mundial de la Juventud; peregrinación convocada y presidida
por el Santo Padre para impetrar y recibir de cara al Tercer Milenio empuje
apostólico para la recristianización de Europa y de sus respectivos países.
¡Qué respuesta a la sed de Manuel Aparici!
«La Juventud de
Acción Católica Española
–escribe Manuel Aparici–
por los Presidentes de los Consejos Diocesanos, me otorgó el 2 de febrero
de 1941 el título de “Capitán de Peregrinos”. A ese título no renuncié al
ingresar en el Seminario, porque es irrenunciable.
»Bien
sabéis que os decía cuando nos preparábamos para la jornada del Pilar:
Peregrinar, no es nada; peregrinar con fe es abrir camino al Reino de
Dios
:
en la propia alma y, como consecuencia, en la de los demás.
»Si esto es peregrinar,
comprenderéis que al dar ese paso para empezar a entregarlo todo en el
servicio de Dios y de las almas no podía renunciar al título de “Capitán”
que me otorgasteis ... pues ser “Capitán de Peregrinos” entiendo que supone
marchar delante en el abrir camino.
»Así, pues, creo que es lógica esta
reunión. No pretendo pediros cuentas, sino más bien exigírmelas a mí mismo,
pues hace tiempo que me hizo comprender el Señor que si se paraba el
“Capitán” obligaba a detenerse a todos los peregrinos.
»Además,
terminada la guerra en Europa ha vuelto a quedar abierto el Camino de
Santiago y creo conveniente que renovemos nuestro fervor y entusiasmo para
acometer con fe iluminada».
Unos cuatro años después, el
24 de agosto de 1945, anota en su Cuaderno de Meditaciones, Ejercicios y
Retiros (en adelante Cuaderno)
:
«Él
quiso darme el título de “Capitán de Peregrinos”; ese título hace que
muchísimas miradas de jóvenes, seglares y eclesiásticos, estén puestas en
mí. Si yo soy todo de Jesús, Él cumplirá su deseo de atraerlas a su amor por
medio del mísero instrumento que escogió ... ¡Oh, Jesús, por el amor que los
tienes comienza a hacerme todo tuyo!».
Los restos mortales del «Capitán», gran propagandista
y hombre de un gran entusiasmo, vitalidad y caridad
sin límites, que fue decisivo en la vida de muchos jóvenes, descansan en la
Capilla de la sede de Peregrinos de la Iglesia.